Resurrección
Resurrección —Y yo no lo dije —exclamó rápidamente Lida, arreglándose nerviosamente el mechón de pelo, que le estorbaba.
—Pero si yo no digo que lo hayas dicho —repitió la tía.
—Si han detenido a Mítinka no ha sido por mí —dijo Lida, enrojeciendo y mirando en torno suyo con inquietud.
—No hables de eso, Lídochka —dijo la madre.
—¿Por qué no? Quiero contarlo —insistió Lida, que ya no sonreía, había enrojecido y ya no se arreglaba el mechón de pelo, sino que lo enroscaba en un dedo y miraba continuamente a su alrededor.
—Acuérdate de lo que pasó ayer, cuando te pusiste a hablar de eso.
—Nada…, déjame, mamá. No lo dije, lo único que hice fue callar. Cuando me interrogaron dos veces acerca de la tía y de Mitin, no le dije nada, y le advertí que no contestaría nada. Entonces… Petrov…
—Petrov es policía secreta, y un gran canalla —intervino la tía, explicando a Nejliúdov las palabras de su sobrina.