Resurrección
Resurrección Por la puerta que habÃa salido Lida entró la madre y dijo que LÃdochka estaba muy excitada y que no saldrÃa.
—¿Y por qué han destrozado esa vida joven? —dijo la tÃa—. Me duele de un modo especial, porque involuntariamente yo he sido la culpable.
—Dios permitirá que se reponga con el aire de la aldea —dijo la madre—. La mandaremos con su padre.
—SÃ, de no haber sido por usted, hubiera perecido —dijo la tÃa—. Gracias a usted está aquÃ. Verá por qué querÃa verle, para pedir que le lleve una carta a Vera Efrémova —dijo, sacando una carta del bolsillo—. La carta no está cerrada, puede leerla y romperla o entregarla, lo que le parezca mejor, según su juicio —dijo—. En la carta no hay nada comprometedor.
Nejliúdov cogió la carta, prometió entregarla, se despidió y salió a la calle.
Pegó el sobre sin leer la carta, y decidió entregarla a su destinataria.