Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VII

Por fin llegó Matvei Nikítich. El ujier —un hombre delgado, de cuello largo, que arrastraba una pierna y tenía el labio inferior torcido— entró en la sala de los jurados.

Se trataba de un hombre honrado, con estudios universitarios, pero no podía permanecer en ninguna colocación por ser un borracho empedernido. Hacía tres meses que una condesa, protectora de su mujer, le había conseguido esta colocación, y estaba muy satisfecho de continuar en ella.

—Señores, ¿están ya todos? —dijo, poniéndose los lentes y mirando a través de ellos.

—Parece que estamos todos —respondió el alegre comerciante.

—Vamos a comprobarlo —repuso el ujier, y, sacando un papel del bolsillo, empezó a pasar lista mirando a los jurados tan pronto por encima de los lentes como a través de ellos.

—I. M. Nikiforov, consejero de Estado.

—Soy yo —respondió un señor de aspecto distinguido, que estaba al corriente de todos los procedimientos judiciales.

—Iván Semiónovich, coronel retirado.

—Presente —contestó un señor delgado de uniforme.

—Piotr Bakláshov, comerciante de segunda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker