Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El cargo que ocupaba Tóporov constituía por su forma una contradicción que sólo podía no ver un hombre torpe y privado de moral. La contradicción que encerraba consistía en que debía apoyar y defender, valiéndose de medios externos, sin excluir la violencia, la Iglesia, que, por su propia definición, ha sido establecida por Dios y no puede derrumbarse ni por el infierno ni por ningún esfuerzo humano. Esta institución divina e incólume debía ser apoyada y defendida por una institución humana, a cuya cabeza figuraba Tóporov con sus funcionarios. Tóporov no veía esa contradicción o no quería verla, y por eso le preocupaba seriamente que algún cura, pastor o sectario destruyese esa Iglesia que no puede ser vencida ni por el mismo infierno. Tóporov, lo mismo que todos los hombres carentes de un auténtico sentido religioso y de la igualdad y hermandad entre los hombres, estaba plenamente convencido de que el pueblo estaba constituido por seres completamente distintos a él y que necesitaba imprescindiblemente aquello sin lo cual él podía pasarse muy bien. En el fondo de su alma no creía en nada y encontraba que tal situación era muy cómoda y agradable. Pero temiendo que el pueblo llegase al mismo estado espiritual, consideraba, según decía, tener la sagrada misión de salvarle de esto.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker