Resurrección
Resurrección Ragózhinski era un hombre sin título ni bienes, pero, sin embargo, era un funcionario muy hábil que sabía estar con mucha habilidad entre la tendencia liberal y la conservadora, aprovechándose de aquella que en un momento determinado diese mejores resultados para su vida y, además, valiéndose de algo especial que gustaba a las mujeres, había hecho una brillante carrera jurídica. Siendo un hombre que ya no estaba en la primera juventud, conoció a los Nejliúdov en el extranjero. Hizo que Natalia se enamorara de él —una muchacha que tampoco era ya joven— y se casó con ella en contra de la voluntad de su madre, que veía en este matrimonio una mésalliance.[93] Nejliúdov, aunque trataba de ocultárselo a sí mismo y luchaba contra ese sentimiento, odiaba a su cuñado. Le resultaba antipático por la vulgaridad de sus sentimientos, su ilimitada seguridad, y sobre todo porque su hermana quería tan apasionada, egoísta y sensualmente a esa pobre naturaleza y en favor suyo ahogó todo lo bueno que había en ella. A Nejliúdov le resultaba siempre doloroso pensar que Natalia era la mujer de ese hombre velludo, de calva reluciente y seguro de sí mismo. Ni siquiera podía dominar su repulsión hacia sus hijos. Y cada vez que se enteraba de que su hermana iba a ser madre, experimentaba un sentimiento parecido al de la compasión, como si otra vez se hubiera contagiado de algo malo de este hombre, que era un extraño para ellos.