Resurrección
Resurrección Sentándose a la mesa, le escribió una nota en la que le pedía que fuese sin falta a verla aquel mismo día. Moviendo extrañada la cabeza ante las cosas que acababa de ver, volvió a su hotel.
A Natalia Ivánovna le interesaban ahora dos cuestiones relativas a su hermano: su boda con Katiusha, de la que había oído hablar en su ciudad —ya que todos hablaban de eso—, y la cesión de las tierras a los campesinos, que también era del dominio público, y que muchos veían como una cosa política y peligrosa. La boda con Katiusha, por un lado, le gustaba a Natalia Ivánovna. Admiraba esa decisión reconociéndole en ella, y también a sí misma, tales como eran ambos en aquellos buenos tiempos antes de la boda, pero al mismo tiempo le horrorizaba el hecho de que su hermano se casara con una mujer tan horrible. El último sentimiento era más fuerte y decidió influir en él cuanto le fuera posible para hacerle desistir, aunque sabía lo difícil que era.
La otra cuestión, la cesión de las tierras a los campesinos, no le llegaba tanto al alma. Pero su marido, muy indignado por esto, le exigía que hiciese renunciar a su hermano. Ignati Nikíforovich estaba pensando ya administrar esos bienes, y exigía a su mujer que hablara seriamente con su hermano sobre su extraña decisión.