Resurrección
Resurrección —Epouvantable![97] —comentó refiriéndose al calor—. No puedo soportarlo. Ce climat me tue[98] —y después de hablar del horroroso clima de Rusia y de invitar a Nejliúdov para que fuera a verlos, hizo una seña a los portadores—. Entonces, venga a vernos sin falta —añadió cuando se la llevaban, volviendo hacia él su largo rostro.
Nejliúdov salió al andén. La comitiva de la princesa iba hacia un vagón de primera clase. Nejliúdov y el mozo llevaban el equipaje y Tarás iba con su saco, los tres fueron hacia la izquierda.
—Éste es mi compañero —dijo Nejliúdov a su hermana indicando a Tarás, cuya historia le habÃa contado antes.
—Pero ¿es posible que vayas en tercera clase? —preguntó Natalia Ivánovna cuando Nejliúdov se detuvo frente al vagón de tercera, y el mozo con las cosas y Tarás subieron.
—SÃ, voy más cómodo, y asà viajo con Tarás —respondió—. Otra cosa —añadió—, hasta ahora todavÃa no he entregado las tierras a los campesinos en KuzmÃnskoye, asà que en caso de que me muera, lo heredarán tus hijos.
—Dimitri, calla… —exclamó Natalia Ivánovna.