Resurrección
Resurrección —A los que no tienen costumbre, naturalmente, les resulta difÃcil —explicaba—, inaguantable. Con tal de que la comida sea buena… Al principio era mala. Entonces la gente se quejó, y la comida fue buena, y fue más fácil trabajar.
Contó también cómo en el transcurso de veintiocho años habÃa trabajado y entregado todo el dinero ganado en su casa. Primero a su padre, luego al hermano mayor y ahora al sobrino que se ocupaba de la casa. Él mismo gastaba de los cincuenta o sesenta rublos ganados al año tres rublos en tabaco y cerillas.
—También peco a veces, cuando con el dinero que me sobra bebo un poco de vodka —añadió con una sonrisa de culpabilidad.