Resurrección
Resurrección Se hizo revolucionaria —según contaba— porque desde la infancia le repugnaba la existencia de los señores, gustándole la vida de la gente sencilla. Siempre la regañaban porque estaba en el cuarto de las criadas, en la cocina o en la cuadra en vez de en el salón.
—Con las cocineras y cocheros me divertía, y con los señores y señoras que nos visitaban me aburría. Luego, cuando empecé a comprender las cosas, me di cuenta de que nuestra vida era completamente distinta a como debía ser. Era huérfana de madre, a mi padre no le quería, y a los diecinueve años me escapé de casa con una compañera y entramos a trabajar como obreras en una fábrica.
Después de la fábrica vivió en la aldea. Luego vino a la ciudad y se instaló en un piso donde había una imprenta clandestina, y fue detenida y condenada a trabajos forzados. María Pávlovna no contaba nunca esto ella misma, pero Katiusha sabía, por otros, que fue condenada a trabajos forzados porque se declaró culpable del disparo que durante el registro fue hecho en la oscuridad por uno de los revolucionarios.