Resurrección
Resurrección —No hacen más que pelearse —comentó despectivamente el suboficial.
—Ha sido por una mujer —añadió el preso que iba detrás de ellos—. Se ha enzarzado con Fedka el ciego.
—¿Cómo está Fedosia? —preguntó Nejliúdov.
—Está bien, precisamente voy a llevarle agua hirviendo para hacer té —respondió Tarás, y entró en la sala de casados.