Resurrección
Resurrección Nejliúdov conocía a ese preso desde Ekaterimburgo, donde le había pedido que hiciera gestiones para que autorizaran a su mujer a seguirle, y le sorprendió su proceder. Era un hombre de mediana estatura y del más corriente aspecto campesino. Tenía treinta años y había sido deportado por tentativa de robo y asesinato. Se llamaba Makar Devkin. Había cometido un delito muy extraño. Según contó a Nejliúdov, el delito no lo había cometido él, Makar, sino el diablo. A casa de su padre llegó un forastero y alquiló un trineo por dos rublos, para trasladarse a una aldea de cuarenta verstas. El padre ordenó a Makar que llevara al viajero. Makar enganchó el caballo, se vistió y se puso a tomar el té con el viajero. Éste contó que iba a casarse, y llevaba consigo quinientos rublos que había ganado en Moscú. Al oír esto, Makar salió al patio y puso un hacha bajo la paja del trineo.