Resurrección
Resurrección —¿Por qué no soportarlo? Yo muchas veces hasta me alegraba de que me recluyesen —intervino Nabátov con voz animada, deseando sin duda disipar el mal humor—. Siempre se tiene miedo: que te van a coger, complicarás a otros y estropearás el asunto. Pero cuando te detienen, se acabó la responsabilidad, se puede descansar. Estate tranquilo y fuma.
—¿Le conocÃas mucho? —preguntó a Kryltsov MarÃa Pávlovna, mirando inquieta su rostro, que habÃa cambiado súbitamente y se habÃa hundido.