Resurrección
Resurrección —No tengo ninguna religión. Por eso no creo en nadie, en nadie más que en mí mismo —respondió el viejo con la misma decisión y sencillez.
—¿Cómo puede uno creer en sí mismo? —preguntó Nejliúdov, interviniendo en la conversación—. Uno se puede equivocar.
—¡Nunca! ¡En la vida! —replicó decidido el viejo, moviendo la cabeza.
—Entonces ¿por qué hay distintas religiones? —interrogó Nejliúdov.
—Porque la gente cree en ellas y no cree en sí misma. Yo también creía como la gente y estaba como en un bosque, tan embrollado que me parecía que no iba a encontrar el camino. He conocido religiones viejas y nuevas, sabáticos, flagelantes, con popes, sin popes, austríacos, molokanes, eunucos.[107] Cada religión se alaba a sí misma. Todos se han extendido como kutiatas[108] ciegos. Hay muchas religiones, pero un solo espíritu. En ti, en él, en mí. De forma que cada uno tiene que creer en su espíritu y así estarán todos unidos. Sea cada uno para sí y serán todos para la unidad.
El viejo hablaba alto y se volvía todo el tiempo, con deseo indudable de que le oyera la mayor cantidad posible de gente.
—¿Hace mucho que profesa usted eso? —preguntó Nejliúdov.