Resurrección
Resurrección El general dio una chupada al cigarrillo, bebió un sorbo de té, apagó el cigarrillo en un cenicero de malaquita y, sin quitar de Nejliúdov sus ojos estrechos, hinchados y brillantes, escuchaba muy serio. Sólo le interrumpió para preguntarle si quería fumar.