Resurrección
Resurrección Sobre la salud de Kryltsov también se negó a darle ninguna información, diciendo que ni siquiera podÃa decir si estaba ese preso. Sin haber conseguido nada, Nejliúdov montó en el carruaje y se dirigió al hotel.
La severidad del director era debida principalmente a que en la prisión —dos veces más llena de lo normal— se habÃa declarado el tifus. El cochero que llevaba a Nejliúdov le contó durante el trayecto que «en la prisión muere mucha gente. Les ha atacado no sé qué enfermedad. Entierran unas veinte personas diarias».