Resurrección
Resurrección Durante la comida, además de los dueños de la casa —la hija del general, su marido y el ayudante de campo— estaban el inglés, un comerciante dueño de unas minas de oro, y el gobernador de una lejana ciudad de Siberia, que acababa de llegar. Estas personas le resultaban simpáticas a Nejliúdov.
El inglés, un hombre sano y de buenos colores, hablaba muy mal el francés, pero extraordinariamente bien y con gran elocuencia su propio idioma. Había viajado mucho y contó cosas interesantes sobre América, India, Japón y Siberia.
El joven comerciante, dueño de unas minas de oro, era hijo de un campesino. Vestía un traje confeccionado en Londres, lucía gemelos de brillantes, tenía una gran biblioteca, daba grandes cantidades de dinero para la beneficencia y era de ideas liberales europeas.