Resurrección
Resurrección —Bueno, asà y todo, ¿cómo actuar con los ladrones y los criminales? Pregúnteselo.
—Dile que se borre de encima la señal del Anticristo, entonces no tendrá ni ladrones ni criminales. DÃselo asÃ.
—He is crazy[115] —dijo el inglés cuando Nejliúdov le tradujo las palabras del viejo y, alzando los hombros, salió de la sala.
—Ocúpate de lo tuyo y déjalos a ellos. Cada uno debe pensar en sÃ. Dios sabe a quién hay que castigar y a quién perdonar, y no nosotros —decÃa el viejo—. Sé dueño de ti mismo, y entonces no habrá necesidad de dueños. Vete, vete —añadió frunciendo el ceño con enfado y lanzando chispas por los ojos sobre Nejliúdov, que salÃa lentamente—. Has contemplado cómo los criados del Anticristo alimentan a los piojos con hombres. ¡Vete! ¡Vete!
Cuando Nejliúdov salió al corredor, el inglés y el director permanecÃan al lado de la puerta de una sala vacÃa. Preguntaba acerca del significado de esa sala, y el director explicaba que era el depósito de cadáveres.
—¡Oh! —exclamó el inglés, cuando Nejliúdov hizo la traducción, y quiso entrar.