Resurrección
Resurrección «¿Para qué había sufrido? ¿Para qué vivido? ¿Lo comprendió al final?», pensaba Nejliúdov y le parecía que no había respuesta, que no había nada, salvo la muerte, y se sintió mal.
Sin despedirse del inglés, Nejliúdov pidió a un carcelero que le acompañara al patio y, sintiendo la imprescindible necesidad de estar solo, para pensar en todo lo que había experimentado aquel día, se marchó al hotel.