Stalin
Stalin Desde bien pronto, el joven Koba habÃa aspirado a dominar a las gentes, que en su mayorÃa se le antojaban más débiles que él mismo. Pero no era más instruido, ni más discreto, ni más elocuente que otros. No poseÃa ni uno solo de estos atributos que proporcionan simpatÃa. Ahora bien, era más rico que otros en frÃa persistencia y en sentido práctico. No se rendÃa a los impulsos; más bien sabÃa cómo someterlos a sus cálculos. Esa caracterÃstica se reveló ya siendo un muchacho en la escuela. «Generalmente, José contestaba a las preguntas sin apresurarse —escribe Glurdzhide—. Si su respuesta estaba bien fundada en todos sus aspectos, la daba sin demora; si no, se reservaba durante un rato más o menos breve.» Aparte de la exageración que supone lo de «bien fundada en todos sus aspectos», estas palabras hacen alusión a un rasgo bastante notable del joven Stalin que le dio una ventaja indiscutible entre los jóvenes revolucionarios, en su mayor parte impulsivos, precipitados e ingenuos.