Stalin
Stalin Según la explicación de Koba, el proletariado habÃa sufrido una derrota episódica, «ante todo porque no tenÃa armas, o muy pocas a lo sumo; ¡por mucha conciencia de clase que se tenga, no se puede responder a las balas con las manos nada más!» Evidentemente, esa explicación simplificaba más de la cuenta el problema. Es natural que resulta bastante duro «responder» a les balas con las manos nada más. Pero habÃa otras causas más profundas de la derrota. Los campesinos no se levantaron en su totalidad; el levantamiento fue mucho menor en el centro del paÃs que en los aledaños. El Ejército no estaba ganado sino a medias. El proletariado no conocÃa aún bien su propia fortaleza, ni la de su contrario. El año 1905 pasó a la historia (y en ello reside su inmensa importancia) como «el ensayo general». Pero Lenin sólo pudo caracterizarlo asà después del hecho. En 1906, él mismo confiaba en una súbita revelación. En enero, Koba, parafraseando a Lenin, escribÃa en términos por demás simplistas, como de costumbre: «Tenemos que rechazar de una vez y para siempre toda vacilación, prescindir de vaguedades y asumir irrevocablemente el punto de vista de atacar... Un Partido unido, una sublevación armada organizada por el Partido, y la polÃtica de ataque; esto es lo que pide de nosotros el triunfo de la sublevación.» Ni siquiera los mencheviques se atrevÃan a decir en voz alta que la Revolución habÃa terminado. En el Congreso de Estocolmo, Ivanovich tuvo oportunidad, de declarar sin riesgo de contradicción: «Y asÃ, estamos en vÃsperas de una nueva explosión... Nadie entre nosotros lo duda.» En rigor, por entonces la «explosión» era ya cosa del pasado. La «polÃtica de ataque» se iba haciendo cada vez más la polÃtica de choques de Guerrillas y de golpes dispersos. El paÃs estaba extensamente inundado de las llamadas «expropiaciones»: asaltos armados a Bancos, tesorerÃas y otras reservas de dinero.