Stalin
Stalin «Koba era una persona sumamente sectaria —escribe Vereshchak—. No tenÃa principios generales ni fondo de educación adecuado. Por su mismo carácter, habÃa sido siempre una persona poco culta, tosca. Todo esto se hallaba asociado en él a una astucia peculiarmente estudiada, que al principio velaba, aun para quien fuese muy buen observador, los otros rasgos disimulados bajo éste.» Por «principios generales», el autor parece entender principios morales: como populista, era un adicto a la escuela del socialismo «ético». Vereshchak se vio sorprendido por la flema de Koba. En aquella prisión era una costumbre cruel la de poner frenético al adversario en las llamadas discusiones, a tuertas o a derechas; a esto lo llamaban «hinchar la burbuja». «Nunca fue posible hacer perder a Koba la serenidad... —afirma Vereshchak—; nada era capaz de exasperarle...»