Stalin
Stalin La labor militar presentaba dos aspectos en la época de la guerra civil. Una era el de elegir los colaboradores necesarios, sacar de ellos el mejor partido, montar la inspección imprescindible sobre el personal de mando, apartar a los sospechosos, presionar, castigar. Todas esas actividades de la máquina administrativa se ajustaban exactamente a los talentos de Stalin. Pero había otro aspecto, que era el de la necesidad de improvisar un ejército a expensas del material humano disponible, apelando al corazón de los soldados y de los comandantes, despertando en ellos lo mejor de su personalidad, e inspirarles confianza en la nueva dirección. De eso era absolutamente incapaz Stalin. Es imposible, por ejemplo, imaginarse a Stalin presentándose a cielo abierto ante un regimiento; para eso carecía totalmente de aptitudes. Nunca se dirigió a las tropas con arengas escritas, sin duda por no fiarse de su propia retórica de seminario. Su influencia en los sectores del frente donde actuó fue insignificante. Permaneció sin personalidad, burocrático y policíaco.