Stalin
Stalin Siendo muy joven, en la cárcel, Koba solÃa incitar a escondidas a los exaltados caucásicos contra sus adversarios, dando asà origen a reyertas y en alguna ocasión hasta a un homicidio. A medida que pasaron los años, perfeccionó su técnica. La máquina polÃtica monopolizadora del Partido, combinada con la máquina totalitaria del Estado, abrieron para él posibilidades que ni siquiera predecesores suyos tales como César Borgia hubiesen podido soñar. El despacho en que los inquisidores de la OGPU practican sus minuciosos interrogatorios está conectado con un micrófono con el de Stalin. El invisible José Djugashvili, con su pipa en la boca, escucha ávidamente el diálogo bosquejado por él mismo, frotándose las manos y riendo sin ruido. Más de diez años antes de los famosos juicios de Moscú habÃa confesado a Kamenev y a Dzerzhinsky, ante una botella de vino, una noche de verano, en la galerÃa de un balneario estival, que su goce supremo en la vida era no perder de vista a un enemigo, prepararlo todo con minuciosidad, vengarse sin compasión, e irse a dormir satisfecho. ¡Más tarde se vengó a costa de toda una generación de bolcheviques! No hay por qué volver aquà a la tramoya de los juicios de Moscú. La sentencia que se les impuso en su dÃa fue a la vez autoritaria y minuciosa54. Pero si se quiere comprender al verdadero Stalin a su conducta durante el perÃodo de la enfermedad y muerte de Lenin, es necesario verter luz sobre ciertos episodios de la última audiencia representada en marzo de 1938.