El caballero de la carreta
El caballero de la carreta Y la reina aún más suplica, y todos los caballeros a coro; pero Keu contesta que se fatigan por algo que es en vano. Y la reina, con toda su altura, se echa a sus pies. Keu le ruega que se levante; [150]pero ella afirma que no lo hará. No se levantará hasta que él otorgue su petición.
Entonces Keu le ha prometido que se quedará, con tal de que el rey le otorgue de antemano lo que va a pedir, y ella misma haga otro tanto.
«Keu —responde la reina—, lo que sea, él y yo lo concedemos. Ahora venid, que le diremos que os habéis contentado asû.
Con la reina váse Keu y asà llegan ante el rey.
«Señor, he retenido a Keu —dice la reina—, con gran esfuerzo. Os lo traigo con la promesa de que haréis lo que os pida».
El rey suspiró de alegrÃa, y promete que cumplirá su petición, cualquiera que sea.
«Señor, sabed pues lo que exijo y cuál es el don que me habéis asegurado. Por muy afortunado me tendré, cuando lo obtenga por vuestra gracia.
»Me habéis otorgado la custodia y defensa de la reina que aquà está; asà que iremos tras el caballero que nos aguarda en el bosque».