El caballero de la carreta
El caballero de la carreta «Ahora os conduciré yo. Hoy he navegado bien y con fortuna, que arribé a puerto feliz. Ahora he concluido con mi cautiverio. Desde el peligro llegué al puerto; de gran tristeza a gran euforia; de gran dolor a gran salud. Ahora se cumple todo mi deseo, ya que os encontré en tal circunstancia que puedo llevaros conmigo, y en verdad, sin cubrirme de deshonor».
Ella contesta:
«No os envanezcáis; que este caballero me acompaña.
»—¡Desde luego que os ha acompañado por su mala fortuna! —contestó— que ahora os llevo yo. Le sería más fácil tragarse un modio de sal al caballero, creo, que libraros de mí. Pienso que jamás veré a un hombre frente al que no os conquistara. Y ya que os he encontrado a mi alcance, por mucho que le pese y le duela, os llevaré conmigo, ante sus ojos. ¡Y que haga lo que mejor le plazca!».
El otro no se encoleriza por nada de lo que le oyó decir con orgullo. Pero sin burla y sin jactancia acepta el reto en un principio. Dice: