El caballero de la carreta
El caballero de la carreta «Señor, no os apresuréis ni gastéis vuestras palabras en vano. Hablad más bien con un poco de mesura. No se os va a negar vuestro derecho, cuando lo tengáis. Con mi acompañamiento, bien lo sabréis[1600], ha venido aquà la doncella. Dejadla libre: Ya la habéis detenido demasiado. Aún no tiene ella que cuidarse de vos».
El caballero contesta que lo quemen vivo si no se la va a llevar, mal que le pese.
Éste replica:
«No estarÃa nada bien, si yo dejara que os la llevarais. Sabedlo: Antes he de combatir por ella. Pero, si queremos pelear bien, no podemos hacerlo en este sendero, ni con el mayor esfuerzo. Asà que vayamos a un camino llano, hasta un espacio abierto, un prado o una landa».
El caballero dice que no pide nada mejor:
«Estoy muy de acuerdo. No os equivocáis en que este sendero es demasiado angosto. Mi caballo ya va muy oprimido. Y aún dudo que pueda hacerle volver grupas sin que se parta un anca».
Entonces se da la vuelta con gran destreza, sin dañar a su caballo ni lastimarlo en nada. Dice: