Del album de un cazador
Del album de un cazador Lgov es una aldea considerable en mitad de la estepa, con una iglesia de una única torre de piedra antiquÃsima y dos molinos sobre el riachuelo cenagoso de Rosota. A unas cinco verstas de Lgov el riachuelo se vuelve un amplio estanque, con sus orillas salpicadas por gruesos juncos conocidos como «mayer» en la región de Oriol. Sobre dicho estanque, en los meandros y remansos, gran número de patos de todas las variedades posibles han encontrado su hábitat: ánado, mestizo, lavanco, cerceta, somormujo, etc. Pequeñas bandadas suelen tomar vuelo de continuo, sobre el agua, pero al sonido de un arma de fuego se elevan en tales nubes que el cazador debe agarrarse el sombrero y emitir un prolongado: «¡Ufff!». Yermolái y yo empezamos por rodear el estanque, pero, en primer lugar, el pato, ave cautelosa, no se acerca a la orilla y, en segundo lugar, si algún despistado o ave de poca experiencia se hubiera expuesto y entregado su vida a nuestros disparos, nuestros perros no habrÃan podido atraparlos de entre los gruesos juncos, puesto que, pese a sus esfuerzos más nobles y sacrificados, no habrÃan podido nadar o hacer pie, y únicamente habrÃan herido en vano sus preciosos hocicos en los tallos filosos de los juncos.
—No —dijo al fin Yermolái—, esto no sirve de nada, tenemos que conseguir una barca. Regresemos a Lgov.