Del album de un cazador
Del album de un cazador La puerta del jardÃn crujió y varios perros se pusieron a ladrar al unÃsono. Levanté la cabeza y vi a la luz de un rayo una casita pequeña emplazada en una parcela de grandes proporciones rodeada de una verja de cáñamo trenzado. En una ventanita brillaba una luz débil. El guardabosques condujo el caballo hasta el porche y golpeó la puerta. «¡Ya voy! ¡Ya voy!», se oyó una voz fina, seguida por el ruido de pies descalzos y el crujido de un cerrojo, y apareció en la entrada una niña pequeña, de unos doce años, con una camisa atada con orillo y con una lámpara en la mano.
—Acompaña al caballero —le dijo a la niña—. Mientras, pongo su droshki a cubierto.
La niña me observó y entró. La seguÃ.