Del album de un cazador
Del album de un cazador Nadie gritó, ni siquiera se movió; todos se limitaron a esperar, a ver si continuaba. Él se limitó a abrir los ojos, asombrado por nuestro silencio, miró a su alrededor con mirada inquisitiva y se dio cuenta de que habÃa ganado…
—Yashka —dijo el Caballero Salvaje, depositando una mano sobre su hombro; y no dijo nada más.
Nadie se movÃa, como si se hubieran convertido en estatuas. El Contratista se levantó sin decir nada, y se acercó a Yákov.
—Tú… Es tu… Has ganado —soltó por fin con dificultad, y abandonó la sala.