Del album de un cazador
Del album de un cazador —Bueno, bueno, bueno… ¡Piotr Petróvich! ¿Cómo se encuentra?
Piotr Petróvich casi se me echó al cuello y luego, balanceándose un tanto, me arrastró hasta un cuarto privado.
—Aquà —dijo, llevándome con cuidado a un sillón—, estaremos bien aquÃ. ¡Camarero, cerveza! No, ¡mejor champán! Bueno, debo decirle, nunca habrÃa esperado, nunca… ¿Lleva mucho tiempo aquÃ? ¿Será larga su estancia? Bueno, es cosa de Dios, como suele decirse, lo que le ha traÃdo…
—Asà que se acuerda…
—¿Cómo iba a olvidarlo? —me interrumpió presurosamente—. Todo está en el pasado… Todo en el pasado.
—Y bien, ¿cómo le va la vida aquÃ, mi querido Piotr Petróvich?
—Pues vivo, como puede observar. Aquà se vive bien, la gente es amigable. He encontrado la paz.
Suspiró y elevó los ojos al cielo.
—¿Entró en el servicio burocrático?
—No, señor, no estoy en el servicio burocrático, pero creo que no tardaré en conseguir un empleo. De todas formas, ¿qué es el servicio burocrático? Gente, eso es lo principal. ¡Y la gente que he conocido aquÃ!