Del album de un cazador
Del album de un cazador Un muchacho entró con una botella de champán sobre una bandeja negra.
—Bien, eres un buen chico… ¿No es cierto, Vasia, que eres un buen tipo, eh? ¡A tu salud!
El muchacho esperó un momento, meneó la cabeza con educación, sonrió y volvió a salir.
—SÃ, la gente es buena aquÃ… —continuó Piotr Petróvich—. Gente que siente y padece, con alma… Si lo desea puedo presentarle a algunos. Son unos tipos estupendos, les gustará conocerlos. Les diré… Pero Bobrov se murió, es una lástima.
—¿Quién es Bobrov?
—Serguéi Bobrov. Era un tipo estupendo. Me apoyó, a mÃ, un hombre de la estepa. Y Panteléi Gornostáiev también se murió. ¡Todos ellos han muerto, todos!
—¿Lleva todo este tiempo en Moscú? ¿No ha regresado al campo?
—Al campo… Mi hacienda se vendió.
—¿Se vendió?
—Se subastó… ¡Es una pena que no la comprara usted!
—¿Y de qué va a vivir, Piotr Petróvich?
—No me moriré de hambre. ¡Dios proveerá! No habrá dinero, pero habrá buenos amigos. De todas formas, ¿qué es el dinero? ¡Polvo! ¿Oro? ¡Polvo!