Del album de un cazador
Del album de un cazador con un simple puñal?… Pero alto:
la bella Ofelia. Hermosa, en tus plegarias
recuerda mis pecados[34].
Y desplomó su mano sobre la mesa. Acto seguido comenzó a tartamudear y a balbucir.
—Un mes más tarde —dijo con redoblados esfuerzos.
Al mes apenas, antes que gastase los zapatos
con los que acompañó el cadáver de mi padre,
como NÃobe, toda llanto, ella…
(Dios mÃo, una bestia sin uso de razón
le habrÃa llorado más!).[35]
Se llevó la copa de champán a los labios, pero no bebió nada, y continuó:
¿Quién es Hécuba para él, o él para Hécuba,
que le hace llorar?… Más yo… me arrastro en la apatÃa
como un soñador, impasible ante mi causa.
Y sin decir palabra. ¿Soy un cobarde?
¿Quién me llama infame… me acusa de embustero
en cuerpo y alma? Lo sufrirÃa… Pues seguro
que soy dulce cual paloma y no tengo la hiel
que encona los agravios…[36]
Karatáiev dejó caer su vaso y se sujetó la cabeza con las manos. Me di cuenta de que lo entendÃa.