Del album de un cazador
Del album de un cazador »No le aburriré más con esta historia, de todas formas es doloroso para mà recordarla. Mi paciente murió al dÃa siguiente. ¡Descanse en paz! —añadió el doctor con rapidez y suspirando—. Antes de morirse pidió que saliera toda la familia y que yo me quedara a solas con ella. «Perdóname», dijo. «Veo mi culpa en tus ojos… Es la enfermedad… Pero créeme, nunca he amado a nadie más que a ti… No me olvides… Cuida de mi anillo…».
El médico del distrito se volvió de lado; le tomé la mano.
—Oh, hablemos de otra cosa —gritó—. O a lo mejor deberÃamos echarnos una partidita de préférence, ¿qué me dice? Los tipos como nosotros, ya sabe, no deberÃan abandonarse a sentimientos tan mundanos. Los tipos como nosotros solo deberÃamos preocuparnos de que los niños no lloren ni se maltrate a las mujeres. Desde entonces he contraÃdo matrimonio legal, como suele decirse… Bueno, ya sabe… Conocà a la hija de un comerciante. Una dote de siete mil rublos. Se llama Akulina, lo cual no está mal para un Trifón. Es una mujer mala, pero gracias al cielo duerme todo el dÃa… ¿Y esa partida de préférence?
Jugamos apostando kópeks. Trifón Ivánich me ganó dos rublos y medio, y se marchó a casa tarde, muy contento con su victoria.