Cartas de amor
Cartas de amor A las 7 fui von dannen[49] a cenar a casa del Sr. Olin, en el 1 E de 19th Street. Allí estaban Olin, Millet, Dwight y otro caballero; la dama (esposa de ese caballero y prima del anfitrión), la Sra. Millet, la Srta. Frelinghuysen, la Srta. Minturn. Durante la velada, Millet me repitió cuatro veces el nombre de la pareja emparentada con el anfitrión, pero ninguna de ellas fui capaz de recordarlo más de 5 minutos. Acompañé a la Srta. Frelinghuysen (a quien conocí en Washington cuando su padre era Secretario de Estado), y me senté entre ella y la Sra. Millet. La Srta. F. tiene personalidad, es muy educada, lo ha leído todo y sabe hacer la diferencia entre algo bueno y algo mejor. La Sra. Millet había experimentado una mejora tan prodigiosa como si…, bueno, no hay comparación que pueda describirlo. Estaba hermosa, iba vestida de forma discreta, apenas se le veía el comienzo del escote, estaba altiva y tranquila, su febril afán de farfullar y parlotear había desaparecido, dijo muchas cosas razonables y tan sólo se puso en evidencia una vez. Yo estaba glorificando a Aldrich por ser el único hombre en este mundo que siempre es gracioso, que siempre es brillante. Ello dio oportunidad a la Sra. Millet de que expresase su opinión, y dijo con una amplia y tranquila superioridad: