Cuentos completos
Cuentos completos La hija menor, Clytemnestra, a la que llamaban Clytie para abreviar, tenía once años; su hermana, Gwendolen, a la que llamaban Gwen, tenía trece. Eran niñas simpáticas y muy lindas. Sus nombres revelaban la debilidad de sus progenitores por lo novelesco y lo fantasioso, como los nombres de estos delataban que se trataba de un rasgo hereditario. Formaban los cuatro una familia muy afectuosa, y por ello todos tenían apodos cariñosos. El de Saladin era uno muy curioso y de género ambiguo: Sally; y también lo era el de Electra: Aleck. Durante todo el día, Sally se dedicaba a trabajar como un buen y diligente contable y vendedor; durante todo el día, Aleck se dedicaba a ejercer como una buena y abnegada madre y ama de casa, así como una mujer de negocios concienzuda y calculadora; pero por la noche, una vez instalados en la acogedora sala de estar, ambos dejaban de lado los afanes de su vida diaria y se adentraban en un mundo de fantasía: se dedicaban a leer novelas en voz alta, soñando despiertos y alternando con reyes y princesas, con imponentes caballeros y hermosas damas, rodeados del deslumbrante esplendor de nobles palacios o de la lóbrega oscuridad de antiguos castillos.
II