Cuentos completos
Cuentos completos Pero aquí nos vimos interrumpidos. Serían las diez de la noche cuando volví a encontrarme con Smith, que me invitó a su salón privado a fumar y a beber whisky escocés caliente. La estancia era acogedora, con sus cómodas butacas, sus alegres lámparas y su agradable hogar, donde ardía leña de olivo bien seca. Para que todo resultara perfecto, se oía a lo lejos el bramar amortiguado del oleaje. Después del segundo vaso de whisky y de una charla placentera y relajada, Smith dijo:
—Ahora que estamos debidamente entonados, voy a contarle una historia curiosa que, estoy seguro, va a interesarle. Durante muchos años se ha mantenido en secreto…, un secreto que he compartido con otros tres hombres; pero hoy me dispongo a desvelar el misterio. ¿Está usted cómodo?
—Completamente. Adelante.
Y esto es lo que me contó Smith: