Cuentos completos
Cuentos completos —No tengas miedo. Tú solo mantén ese maravilloso aspecto y confÃa en mÃ. Todo irá bien.
Asà las cosas, me pasé todo el camino intentando reafirmar su ánimo y su valor. Ella continuaba suplicándome, diciendo:
—¡Oh, por favor!, recuerda que si pedimos demasiado podemos quedarnos sin sueldo, y entonces, ¿qué será de nosotros sin ningún medio en el mundo de ganarnos la vida?
Nos abrió la puerta aquel mismo criado, y allà estaban los ancianos caballeros. Naturalmente, se quedaron muy sorprendidos al ver a mi lado a aquella prodigiosa criatura, pero les dije:
—No se preocupen, caballeros. Es mi futuro sostén y compañera.
Y se la presenté, y les llame a ellos por su nombre. No parecieron sorprendidos: sabÃan perfectamente que yo no habrÃa dudado en consultar el directorio. Nos ofrecieron asiento, y fueron muy corteses conmigo y muy solÃcitos con ella, procurando aliviar su turbación haciéndola sentir muy a gusto en todo momento. Entonces dije:
—Caballeros, estoy dispuesto a rendir cuentas.