El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso Los nativos dejaron las cestas y le mostraron su respeto, humildes. Satán también le mostró respeto, tocándose la frente con los dedos, al estilo nativo, y le dijo:
—Por favor, deje que disfruten durante una hora, señor; sólo eso, no más. Después puede prohibirles el paso, y seguirá teniendo más fruta de la que tanto usted como todo este estado serÃan capaces de comer en un año.
Aquello enfadó muchÃsimo al extranjero, que le gritó:
—¿Quién eres tú, vagabundo, para decirle a tus superiores lo que deben o no deben hacer?
Y golpeó a Satán con su bastón, completando aquel error con una patada.
Las frutas se pudrieron en las ramas, y las hojas se marchitaron y cayeron. El extranjero miró las ramas desnudas con cara de quien se encuentra sorprendido y nada satisfecho. Satán dijo: