El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso —No, serÃa un prodigio en ti, pero no lo es en mÃ. No soy tan limitado como tú. No estoy sujeto a la condición humana. Puedo ponderar y entender vuestras debilidades humanas, pues las he estudiado; pero no presento ninguna. Mi carne no es real, aunque al tacto parezca firme; mis ropas no son reales: soy un espÃritu. Se acerca el padre Peter. —Miramos a nuestro alrededor, pero no vimos a nadie—. Aún no está a la vista, pero lo veréis dentro de poco.
—¿Lo conoces, Satán?
—No.
—¿Hablarás con él cuando llegue? No es ignorante y torpe, como nosotros, y le encantará charlar contigo. ¿Lo harás?
—En otro momento sÃ, pero no ahora. Enseguida tendré que ir a ocuparme del recado. Ahà lo tenéis; ya podéis verlo. Quedaos quietos y no digáis nada.