El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso —Y vosotros a mÃ. Y como prueba de ello, os mostraré algo digno de verse. Normalmente, cuando me voy, desaparezco sin más, pero ahora me desvaneceré para que veáis cómo lo hago.
Se puso en pie y terminó enseguida. Se fue diluyendo y aclarando hasta convertirse en una pompa de jabón, pero conservando su forma. A través de él se veÃan los arbustos igual que se ven las cosas a través de una pompa, y sobre él jugaban y destellaban los delicados colores iridiscentes de una pompa, además de esa cosa con forma de cristal de ventana que siempre se aprecia en la esfera de la burbuja. Todos hemos visto una pompa llegar a la alfombra y botar, ligera, dos o tres veces antes de estallar. Pues él hizo eso. Brincó, tocó la hierba, saltó, se alejó flotando, volvió a tocar el suelo, y asà hasta explotar —¡chas!—, quedando su lugar vacÃo.
Fue una visión hermosa e inesperada. No dijimos nada, nos quedamos allà asombrados, soñando y parpadeando. Al final, Seppi se levantó y dijo, suspirando afligido:
—Supongo que nada de esto ha pasado de verdad.
Nikolaus susurró algo parecido.