El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso HabÃa una pregunta que querÃamos hacerle al padre Peter, por lo que fuimos a verlo la segunda tarde, un tanto retraÃdos. Después de haberlo echado a suertes, y tan de pasada como pude —aunque no tanto como querÃa porque no disimulaba bien—, le pregunté:
—¿Qué es el sentido moral, señor?
Nos miró sorprendido por encima de sus enormes gafas, y dijo:
—Pues es la facultad que nos permite distinguir el bien del mal.
Algo de luz arrojó, aunque no lo aclaró del todo, y yo me sentÃa un tanto defraudado, además de pasar vergüenza. Él esperaba que yo continuase, asà que, a falta de otra cosa que decir, pregunté:
—¿Es valioso?
—¿Valioso? ¡Cielos, muchacho, es lo que diferencia al hombre de la bestia perecedera y lo convierte en heredero de la inmortalidad!
Esto no me dio pie a proseguir, asà que los chicos y yo nos fuimos con esa sensación indefinida de estar llenos sin llegar a estar cebados. Ellos querÃan que yo se lo explicase, pero me sentÃa cansado.