Juana de Arco
Juana de Arco —Desastres… sólo desastres, infortunios y humillaciones.
Por desgracia, no habÃa otros acontecimientos que predecir.
—¿Os anunciaron los hechos antes de que ocurrieran?
—SÃ. De este modo yo sabÃa lo que iba a pasar antes de que sucediese. Conocer estas cosas me tenÃa preocupada, como habéis podido comprobar. Era natural. A pesar de todo, siempre disponÃa de algunas palabras de aliento y esperanza. Incluso más que eso. Se me comunicaba que Francia serÃa rescatada, volviendo a ser nuevamente fuerte y libre. Pero cómo ocurrirÃa esto y quién habrÃa de llevarlo a cabo… no se me aclaraba… Hasta hoy mismo.
Cuando pronunció estas últimas palabras, un fulgor repentino y profundo iluminó sus ojos, efecto que yo tendrÃa ocasión de observar muchas veces en los dÃas venideros, cuando las trompetas anunciaban el ataque, un gesto al que me acostumbré a llamar la «luz de la batalla». Su pecho se elevaba y un perceptible color teñÃa su rostro. Juana continuó: