Juana de Arco
Juana de Arco —¿Y dónde se dará este golpe? —pregunté yo.
—Mis Voces todavÃa no me lo han dicho. Ni tampoco lo que ocurrirá durante el año que falta, antes de que el hecho se produzca. Me han elegido a mà para que lo realice, pero eso es todo lo que sé. El golpe irá seguido de otros, vigorosos y rápidos, que podrán deshacer, sólo en diez semanas, los largos años de intenso trabajo desplegado por Inglaterra. Después, la corona se asentará sobre la cabeza del DelfÃn… ésta es la voluntad de Dios. Mis Voces me lo han dicho asÃ, y ¿cómo voy a dudarlo? No, las cosas ocurrirán tal como ellas anuncian, puesto que solamente dicen todo lo que es verdad.
Sus palabras eran de una fuerza tremenda. Resultaban increÃbles para mi capacidad lógica, pero a mi corazón le parecÃan verdaderas… AsÃ, mientras mi razón dudaba, el sentimiento creÃa ciegamente, creÃa y se aferraba al mensaje de Juana con fe entusiasta desde aquel mismo dÃa. Luego, dije:
—Juana, creo las cosas que me habéis dicho y ahora me alegro por el honor de acompañaros en las grandes batallas… bueno, si soy yo el que deberá acompañaros cuando sucedan estas cosas…
Ella se mostró sorprendida, y respondió:
—Pues claro que tenéis que estar conmigo cuando vayamos a la guerra… pero ¿cómo lo sabéis?