Juana de Arco
Juana de Arco —Ya sólo nos falta comunicaros la fecha de la partida, dé forma que os de tiempo a preparar todo lo necesario y no dejéis ningún detalle para hacerlo, de prisa y mal, a última hora. Iniciaremos la marcha el próximo dÃa 23, a las once de la noche.
Después se despidió de nosotros. Los dos caballeros parecÃan impresionados y turbados. El señor de Poulengy no pudo ocultar sus temores:
—Aun suponiendo que el gobernador nos concediese escolta y carta de presentación al Rey, es posible que esto no ocurra en la fecha que nos ha señalado Juana. ¿Cómo se arriesga a fijarla de modo tan preciso? Es muy aventurado elegir dÃa y hora en una situación tan incierta como la que nos encontramos.
Entonces, intervine yo:
—Creo que si nos ha marcado el dÃa 23, podemos confiar en ella. Las Voces se lo habrán indicado. Al menos eso pienso. Haremos mejor obedeciendo sus órdenes.
Y obedecimos.
En vista de las circunstancias, los padres de Juana fueron avisados para que acudieran a despedirse de su hija antes del dÃa 23. Por razones de elemental prudencia, no se les comunicó el porqué de esta fecha.