Juana de Arco
Juana de Arco —Habéis dicho la verdad, niña. La batalla se perdió el mismo dÃa que vos dijisteis. Asà que yo he mantenido mi palabra.
Ahora, marchad, y que sea lo que Dios quiera.
Juana le dio las gracias por su ayuda, y, sin más palabras, el gobernador abandonó el lugar.
La batalla perdida a la que se refirió Juana, fue el famoso desastre conocido históricamente como la batalla de los Arenques.
Las luces de la casa donde nos encontrábamos se apagaron al mismo tiempo y, poco después, cuando las calles quedaron a oscuras y tranquilas, nos deslizamos furtivamente hacia las afueras saliendo por la puerta sur, y nos pusimos a cabalgar hacia nuestro destino con trote rápido.