Juana de Arco
Juana de Arco —¿Nada más que eso? Serán apenas un bocado para mi tropa, ¿Es vedad que no es más que una niña?
—SÃ, no tendrá más de diecisiete años.
—¡Eso parece increÃble! ¿Es corpulenta o delgada?
—Delgada.
El caballero reflexionó por un momento, y preguntó:
—¿Se disponÃan a levantar el campo?
—Cuando los vi por última vez, creo que no.
—¿Qué hacÃa, pues?
—Estaba hablando tranquilamente con un oficial.
—Muy bien. No deberÃa estar demasiado tranquila. Al contrario, es más lógico que se mostrara nerviosa y alborotada, como hacen las mujeres cuando adivinan peligro. Pero si no se preparaba a levantar el campo…
—Desde luego que no, al menos cuando la vi por última vez.
El oficial, continuó sus reflexiones:
—… y además, si charlaba tranquila y a gusto, eso indica que no tenÃa prisa, tal vez porque el tiempo es malo y no le apetece caminar. Las marchas nocturnas y con granizo y viento no se han hecho para las niñas de diecisiete años. No. Se quedará donde está. Y yo se lo agradezco. Asà que, nosotros vamos a acampar. Este sitio puede ser tan bueno como cualquier otro. Nos instalaremos aquÃ.