Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Más tarde, el viento se calmó, el granizo cesó y el frío fue suavizando su intensidad. Pero el camino se había convertido en un pantano y los caballos avanzaban muy despacio y con gran esfuerzo. Ya no podían más. Conforme pasaba el tiempo, la jornada se hacía más pesada, hasta el punto de que, agotados, acabamos por quedar dormidos en nuestra cabalgadura. Ni siquiera la presencia real del peligro a nuestro alrededor, en amenaza constante, logró mantenernos despiertos.

Aquella décima noche nos estaba resultando más larga que ninguna otra de las anteriores. Desde luego, sí era la de mayor dureza, puesto que acusábamos la acumulación de cansancio desde el principio y lo notábamos ahora como en ningún momento antes. Sin embargo, no tuvimos enemigos a la vista, ni nadie nos salió al paso. Al amanecer, delante de nosotros apareció un río que sabíamos era el Loira. Así, entramos en la ciudad de Gien, con la alegría de haber alcanzado tierra propia, dejando atrás la del enemigo. Aquella fue para nosotros una mañana alegre.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker