Juana de Arco
Juana de Arco —Todos los soldados que luchen bajo mi bandera, deberán confesarse con el sacerdote y ser absueltos de sus pecados, y todos los reclutas que admitamos se comprometerán a asistir dos veces diarias al rezo del oficio divino.
La Hire se quedó sin habla por un momento y luego exclamó, profundamente abatido:
—Por favor, mi Doncella… esos pobres muchachos mÃos han estado siempre enfangados en el infierno, ¿asistir a misa? ¡Vamos, hijita, antes nos matarÃan a los dos!