Juana de Arco
Juana de Arco —Y, sin embargo —siguió Juana— os atrevisteis a desobedecer mis órdenes. Pues bien, como la posición del ejército está al otro lado del rÃo, ¿queréis explicarme cómo lo vamos a trasladar hasta allÃ?
Rápidamente, comprendieron la magnitud de aquel error. Las excusas no servÃan para nada. De modo que Dunois reconoció que no habÃa forma de corregir el desastre, como no fuera regresando con todo el ejército de nuevo hasta Blois y comenzar la marcha por la otra orilla del rÃo, siguiendo el plan original de Juana.
Cualquier otra persona que no fuera ella, al lograr tal éxito frente a un soldado veterano, se habrÃa manifestado orgullosa. Pero Juana se limitó a musitar algunas palabras lamentando el tiempo que habÃan perdido y comenzó a dar órdenes para dar la vuelta hacia atrás. Se la veÃa entristecida, al ver a los soldados con tal espÃritu de lucha y entusiasmo que —según dijo— no temÃa, con estos hombres, enfrentarse al más poderoso ejército inglés.