Juana de Arco
Juana de Arco —Juana, ¿es que estáis segura de que va a suceder?
—SÃ. Lo sé. Me lo comunicaron mis Voces.
—¡Ah! —exclamó Catalina—, entonces… pero ¿estáis segura de que fueron ellas? ¿Completamente segura?
—SÃ. Completamente. Sucederá asÃ. No hay duda.
—¡Pero es horrible! ¿Y desde cuándo lo sabéis?
—Pues… desde hace varias semanas… —Juana se dirigió a m×. Luis, vos debéis recordarlo. ¿Cuánto tiempo hace?
—Vuestra Excelencia habló de ello por vez primera ante el Rey en Chinon —respond× y de eso hace ya siete semanas. Os referisteis también a ese hecho el 20 y el 22 de abril, según tengo anotado.
Aquellos datos afectaron profundamente a Catalina, que preguntó.
—¿Y habrá de ocurrir mañana, con toda seguridad? ¿Mañana, sin la menor vacilación?
—Asà es —confirmó Juana— La fecha indicada será el 7 de mayo. No hay otra.
—Muy bien —afirmó Catalina—, pues entonces bastará con que no salgáis de casa hasta que pase el dÃa 7. ¿No se os ocurrirá hacerlo? ¡Prometedme que permaneceréis con nosotros!